
Chiquitito hermoso de mi vida, antes que nada, bienvenido a la vida. Sé que probablemente estarás pensando, “En que quilombo me metí!” y entiendo la sensación. Somos un pedacito del todo, estamos hechos de la misma sustancia que las estrellas y los planetas, sin embargo, nosotros los adultos lo olvidamos con frecuencia. En cambio, vos lo tenés tan claro, eras pura consciencia, un fractal, un cachito de Dios, y decidiste venir a calzarte el traje de Ser humano por un rato. Elegiste tu misión, tus lecciones a aprender, el karma para saldar y la familia que te acompañaría en el proceso. Esperaste el momento óptimo, y en un acto de amor, te insertaste en la vida.
Lo primero que te recibió, fue una cálida casita adentro de mi panza. Estabas calentito, escuchando Pavarotti y con todas las necesidades cubiertas. Hasta algunas veces, yo decidía meditar un rato y vos te ponías tan contento! Para que negártelo, tan contento te ponías que mamá necesitaba ayuda porque tu “casita” se alborotaba un poco. Y si, la fiesta era grande.
Pero un día, la casita te empezó a quedar chica. Ya no tenías tanto espacio para moverte y mamá estaba poniéndose impaciente. Así que charlaron un rato, y decidieron que hora que salgas a conocer el mundo exterior. Vos no parecías muy convencido, tanto es así, que mientras mamá, papá y algunos médicos intentaban sacarte, vos dormías la siesta. ¡Que trabajen otros!
Y así fue como el 6 de abril del 2011, te mudaste a una casa más grande. En tu valija trajiste una consciencia pura de quien sos y de donde venís, una misión por cumplir y la sabiduría necesaria para lograrlo.
Mediante este diario intentare que no te dejes olvidada la valijita en ninguna esquina. Y espero poder ayudarte a recordar las cosas que ahora sabes pero que en el camino podes perder. Tratare de explicarte los trucos para zafarte de algunas pestes que rondan por acá como los programas y los condicionamientos. Pero no quiero atosigarte con tanta información.
Por ahora, solo te doy la bienvenida, acá esta tu copilota, lista para emprender el viaje.

