16/01/12

Pistas para recordar que sos polvo de estrellas



Chiquitito hermoso de mi vida, antes que nada, bienvenido a la vida. Sé que probablemente estarás pensando, “En que quilombo me metí!” y entiendo la sensación. Somos un pedacito del todo, estamos hechos de la misma sustancia que las estrellas y los planetas, sin embargo, nosotros los adultos lo olvidamos con frecuencia. En cambio, vos lo tenés tan claro, eras pura consciencia, un fractal, un cachito de Dios, y decidiste venir a calzarte el traje de Ser humano por un rato. Elegiste tu misión, tus lecciones a aprender, el karma para saldar y la familia que te acompañaría en el proceso. Esperaste el momento óptimo, y en un acto de amor, te insertaste en la vida.
Lo primero que te recibió, fue una cálida casita adentro de mi panza. Estabas calentito, escuchando Pavarotti y con todas las necesidades cubiertas. Hasta algunas veces, yo decidía meditar un rato y vos te ponías tan contento! Para que negártelo, tan contento te ponías que mamá necesitaba ayuda porque tu “casita” se alborotaba un poco. Y si, la fiesta era grande.
Pero un día, la casita te empezó a quedar chica. Ya no tenías tanto espacio para moverte y mamá estaba poniéndose impaciente. Así que charlaron un rato, y decidieron que hora que salgas a conocer el mundo exterior. Vos no parecías muy convencido, tanto es así, que mientras mamá, papá y algunos médicos intentaban sacarte, vos dormías la siesta. ¡Que trabajen otros!
Y así fue como el 6 de abril del 2011, te mudaste a una casa más grande. En tu valija trajiste una consciencia pura de quien sos y de donde venís, una misión por cumplir y la sabiduría necesaria para lograrlo.
Mediante este diario intentare que no te dejes olvidada la valijita en ninguna esquina. Y espero poder ayudarte a recordar las cosas que ahora sabes pero que en el camino podes perder. Tratare de explicarte los trucos para zafarte de algunas pestes que rondan por acá como los programas y los condicionamientos. Pero no quiero atosigarte con tanta información.
Por ahora, solo te doy la bienvenida, acá esta tu copilota, lista para emprender el viaje.


05/01/12

El rol más importante parte 8- El mundo se agrandó-

Y el mundo un día creció y pude ver que los brazos de mamá no son lo único que existe. Reconocí otros rostros y descubrí los árboles que asoman por el balcón, toque el piso y aprendí a jugar a las escondidas…
Los meses van pasando y su mundo se va ampliando. De a poco pudo arrastrarse, después sentarse, y ahora gatea velozmente por toda la casa, y uno claro, corriendo atrás de él. Disfruto mi maternidad todo el tiempo, aún de madrugada, pero lo que más me disfruto, lo que no puede dejar de maravillarme es su cara de asombro cuando “investiga” algún objeto nuevo que acaba de descubrir.
Nada es ordinario para él, todo es digno de curiosidad y de observación. Nada se desperdicia, un chiche nuevo recién comprado es tan valioso como una botella de plástico o una bolsa de papel. ¿Cómo es que en algún momento perdemos el interés por las cosas? ¿Qué ya nada nos asombra?, ¿Qué tantas cosas nos dan igual?
Si no me equivoco, la gran mayoría de la población adulta se interesa por el tema de la felicidad, está en su búsqueda o reflexiona acerca de ella. Franco ni la busca ni reflexiona acerca de la felicidad. Franco ES feliz. Porque esa es su condición, como la de todos, y porque, claro, todavía no está tan programado como nosotros los adultos. No le interesan los condicionamientos sociales, no está pendiente de lo que los demás opinen de él ni de que lo acepten, tiene el amor de sus padres y con eso le basta. No persigue el último juguete que salió a la venta, tanto sirve un autito como una tapita de suavizante y una botella. No discrimina a nadie, todos pueden ser destinatarios de sus sonrisas, tenga la cara que tenga, trabaje de lo que trabaje.
¿Cómo es que algo tan perfecto luego se convierte en un “adulto”?
Y, pasamos nosotros, los padres, pasa la educación, pasa la sociedad de consumo. Nosotros no podemos cambiar el mundo, ni la sociedad de consumo. Pero podemos cambiar nosotros como padres. Podemos tener cuidados, y no hablo de los cuidados cotidianos que todas la mamás tenemos, hablo de los cuidados esenciales. Los cuidados del SER, no perder de vista que nuestro pequeño es un SER, individual que nació con una misión independiente a la nuestra, y que es nuestra responsabilidad educarlo libremente, con amor y programarlo lo menos posible. Y aunque parezca absurdo que tenga que decir esto, aceptarlos como son, seres individuales, no proyecciones nuestras.
Claro que no programarlos no es tarea sencilla, porque nosotros estamos programados.
Como la gran mayoría de los varones, Franco es un poco bruto, y estaba probando la consistencia de la mesa de madera, a las patadas. Lo hizo varias veces con una sonrisa gigante en su carita y yo me descubrí repitiendo como un loro: “NO, te va a doler”. Por suerte mi voz interna me grito: “Pero no le duele!” Ahí me di cuenta, que fácil se programa a una criatura: “Te va a doler”, “Te vas a enfermar”, “Es imposible”, “No se puede”, “Hay que esforzarse”, y seguramente cada uno tendrá su lista de frases llenas de programas.
No es fácil, un ser humano totalmente desprogramado no existe. Lo único que creo que podemos hacer todos los días es estar atentos, observarnos y cuestionarnos, para programarlos lo menos posibles. Y sacar a esa leona interna para no permitir que los demás tampoco lo hagan. Es increíble como una saca fuerzas que gamas imagino tener para proteger a su cría de lo que sea. En algún punto me siento mujer maravilla, debo reconocer. Por él, no le tengo miedo a casi nada, o para ser más objetiva, me animo a casi todo (que no es lo mismo)
Y claro, amarlos como son, con todas sus particularidades. Así estaremos educando una nueva generación de seres humanos libres y con una auto estima elevada. Nuestra misión como padres, estará cumplida. ¿Acaso hay algo más importante en la vida?

15/09/11

El rol más importante parte 7-El papá también existe

¿Hay algo más dinámico que el crecimiento? En los bebés esto se hace más notorio. Todos los días cambia, no podes dar nada por sentado, porque minuto a minuto te sorprende mostrándote sus nuevas habilidades. Lo que aprendió, de lo que ahora es capaz. La verdad es una etapa muy divertida. Con la llegada de los tres meses, Franco empezó a sociabilizar. Ya no soy solamente yo y él, ahora su papá también existe. Esa mirada llena de amor y sonrisas, ahora no es exclusividad mía. Su papá también es beneficiario de sus monerías, de su demostración de cariño. Esto fue algo raro para mí al principio. No voy a negar que el ego siempre mete la cola. ¿Cómo es posible que si antes no me podía ir cinco minutos a la verdulería porque encontraba un caos, ahora se quede tan tranquilo?, ¿No me extrañaste?, ¿Cómo es posible que te quedes tranquilo si yo no estoy? Las mujeres solemos ser un poco Gata Flora, queremos todo. Quiero tener tiempo para mí y mis cosas (¿acaso lo que yo hago no es importante?, eh?!), pero también queremos ser imprescindibles. Queremos que ayude en casa y con los chicos, pero deja que yo lo hago mejor. Debemos admitir que nuestros queridos destinatarios de nuestra gataflorez, pueden confundirse un poco con nuestro mensaje disparatado. Hace, pero hace exactamente como lo yo haría.
Pero bueno, me estoy yendo un poco por las ramas. La cosa es que llegaron los tres meses y Franco empezó a quedarse tranquilo con su papá, a disfrutarlo. A sumergirse en unas siestas llenas de mimos en el sillón del living. A sonreírle cuando lo ve. A mostrarle sus nuevas habilidades para hacer burbujas de baba y enchastrar y enchastrase todo. Y con este nuevo vínculo, yo gane un poco de libertad. Una libertad disfrutable, teniendo mi tiempo para mi, sabiendo que en casa está todo bien. No bien como yo lo haría, sino bien como lo hacen ellos. A su manera. A la manera que construyeron cuando el ego toca la puerta, y nadie le abre.

07/09/11

Novedad!!!!

El rol más importante parte 6- Cuando el amor duele

Con la rutina un poco más establecida, las tres millones de preguntas semanales al pediatra se redujeron a dos o tres. Fuimos ganando seguridad y adaptándonos a este cambio rotundo y maravilloso a la vez. Esta no era una visita al pediatra más, era especial. Tan chiquito, tan tiernito y tan confiado. Tan lleno de amor. Pero, con los dos meses llegan las vacunas. Y no una sola, tres por si fuera poco. La verdad que te sentís como la mierda. Es algo que hay que hacer por su bien, para que este protegido, pero la sola idea de hacerlo sufrir nos estruja el estomago. Vos lo cuidas tanto de todo y ves venir a esa bruja vestida de enfermera y la verdad la queres matar. La tratas con toda la simpatía del mundo, y para ser sinceros no porque te salga naturalmente, sino porque no queres que se moleste por nada del mundo, esperando que sea solo dulzura la que pinche a tu bebito que te mira sin siquiera imaginar lo que viene.

Franco no es un bebé llorón. No estamos acostumbrados a escucharlo llorar así. Con lágrimas y todo. Con angustia. Quedándose sin aire. Todo colorado. Lo peor, esa mirada. Esa mirada me mato. Lo tenía a upa, abrazándolo con toda mi fuerza, conteniéndome mis propias lagrimas y tratando de que no se me doblaran las piernas y él me miraba a los ojos. Entre lágrimas, esa mirada que me decía: ¿Por qué?

El no entiende que uno lo hace por su bien, para protegerlo, por su salud. El sintió el dolor de la vacuna y yo trataba de borrar de mi mente esa mirada. Esa mirada que me decía ¿Por qué vos?, ¿Por qué vos me haces sufrir?, No podía dejar de sentir que en cierta medida lo había traicionado. Eso me decía su mirada. Y no va a ser la última vez, lo voy a decepcionar un montón de veces. Lo van a pinchar, lo voy a retar, lo tendré que poner en penitencia y lo peor de todo… esa mirada enamorada que tiene hoy al verme, ese ídolo en la que me convertiré en su primera infancia, se va a convertir en un “no sabes nada” en la adolescencia; y como un ídolo de barro, me iré desarmando poco a poco, hasta que si tengo suerte, cuando llegue la juventud me vea como un ser humano. Un ser humano que hizo todo lo posible para hacerlo feliz, para enseñarle lo que necesita para hacer que su vida sea extraordinaria, pero sobre todo las cosas, para que nunca le falte amor. Aunque el amor a veces duela.

20/07/11

El rol mas importante-Parte 5- Tetota

No voy a hablarles de los beneficios de la lactancia materna, ni de lo hermoso que es, ni del vínculo que se forma entre la mamá y el bebe, ni de las miradas, ni de las caricias. Voy a contarles otra cosa.
Estas en la habitación del sanatorio, todavía haciéndote la idea de que ese bebé que está en la cunita al lado tuyo, es el que tanto estabas esperando. ¿Estaré soñando? No, es real, y está ahí. En eso aparece una enfermera, y te dice algo así: ¿Queres probar darle el pecho?... Y bueno, decís vos, creyendo que el bebé nace sabiendo cómo alimentarse. Pero no, vos lo acercas a la teta y el chico nada, sigue en la suya como si nada hubiera pasado. ¡Algo andará mal! Pensas enseguida, ¡me salió fallado! Seguís apuntando a la pobre criatura con esa teta gigante que parece la de la película de Wody Alen y el te mira, sin entender nada. Cuando al fin, logras abrirle la boca, con toda una serie de cosquillitas y caricias y pudiste meterle el pezón en la boca, viene otra travesía. ¡Tratar de que pueda respirar! ¡Es tan chiquito que la teta le tapa la cara! La verdad ahí una se siente medio inútil, ¡Ni siquiera puedo alimentar a mi hijo! Pensas, pero te no te preocupes, nos pasa a todas. Cuando por fin, luego de varias horas, o días, y ayuda de unas cuantas enfermeras o puericultoras, logras que el chico se prenda a la teta y se alimente, resulta que solo toma 3 minutos, o con suerte 5. ¡¿Y eso es todo?! Sí, eso es todo, al menos por ahora. Resulta que succionar es una actividad que los deja muertos de cansancio. Da una ternura bárbara ver como se agitan.
También puede pasarte como a mí, Franco tiene su teta preferida. La izquierda. Eso o nada. Qué carácter la criatura, resulta que con la derecha no se tienen simpatía. Más bien la odia, para ser más exactos. ¡Y me lo hace notar! Ahí empiezan toda una serie de artimañas para reconciliarlos, que en mi caso no están dando absolutamente ningún resultado.
Luego con los días van desarrollando otras mañanas, “Si me das la teta no hables con nadie. Ahora sos toda mía (¿no es así siempre?.. En fin)”. Es asombroso que rápido aprendan dónde encontrarla, como pedirla. ¡Tan chiquitos!
Y sí te pasa como a mí, que Franco era muy chiquito y no aumentaba de peso, no te vas a librar del comentario de Doña Rosa que te dice “Tu leche no será buena” Es algo así como que te digan, no servís ni para alimentar a tu hijo, pero con elegancia.
La cosa es que es una travesía que va mejorando con el tiempo, y que si bien la lactancia materna tiene muchísimos beneficios, de verdad lo que un chico más necesita es amor. Así que si no tenés leche, sos madre adoptiva, o como yo, le doy alimentación mixta (teta y mamadera) no te preocupes, lo único que necesita es tu amor incondicional. Tu protección. Hay estudios que comprobaron que los chicos que nacen con bajo peso y están en incubadora, cuando son tocados y acariciados (aún por las enfermeras) crecen el doble de rápido que los que no lo son. ¡¿Qué groso, no?
Ya lo dijo el Doctor Gabriel Castellá “El ser humano es el único ser viviente que no puede surgir a la vida ni mantenerse en ella si carece de amor."

Revista Oh lala!

Institutos
Club de Metafisica
Terapia Floral de Bach y Metafísica. Espiritualidad practica, cursos grupales e individuales
Si desea acceder a más información, contenidos relacionados, material audiovisual y opiniones de nuestros lectores ingrese en : http://www.lanacion.com.ar/casa/nota.asp?nota_id=16902
Copyright Publirevistas S. A. 2008. Todos los derechos reservados.